Antes de convertirse en leyenda de Barcelona, Lionel Messi tuvo que superar las dudas de sus primeros evaluadores. El periodista francés Florent Torchut difundió en sus redes tres informes inéditos de La Masía, elaborados cuando el rosarino tenía 13 años y daba sus primeros pasos en el club catalán, en 2000.
El primero fue favorable. El entrenador lo definió como un jugador técnicamente muy completo para su edad y destacó su visión de juego, su agilidad, su inteligencia, su gambeta y la potencia de su remate. Su única objeción fue la estatura y la falta de físico, aunque cerró la evaluación con un elogio rotundo: gran jugador.
El segundo informe fue muy distinto. Con Messi midiendo 142 centímetros, el evaluador consideró que, pese a su calidad técnica indiscutible, la limitación física le impedía competir, y advirtió que tendría dificultades incluso si llegaba a los 150 centímetros. Su recomendación fue no ficharlo por el momento y volver a evaluarlo en un par de años.
Como Maradona
El tercero fue el más entusiasta. Su autor no dudó en compararlo con el máximo ídolo del fútbol argentino. “Salvando las distancias, es un (Diego Armando) Maradona”, escribió, y aconsejó contratarlo.
Las dudas internas demoraron su incorporación. Carles Rexach, entonces secretario técnico, quedó convencido tras verlo en un partido ante rivales más grandes, y el 14 de diciembre de 2000 dejó por escrito el compromiso de contratarlo en una servilleta, durante una reunión con Josep María Minguella y Horacio Gaggioli.
El resto es historia. Messi debutó en el primer equipo el 16 de octubre de 2004 ante el Espanyol, con 17 años, y en el Barcelona jugó 778 partidos oficiales, convirtió 672 goles y ganó 35 títulos. Este viernes se cumplirán 22 años de aquel estreno.